El enfoque estructural de Salvador Minuchin.

Posted on febrero 25th, 2010 in Sistémica

El marco de referencia del enfoque estructural de la terapia familiar sistémica es estudiar al individuo en su contexto social, basándose en la existencia de características organizacionales del sistema y en la posibilidad de transformar esa estructura.

El enfoque estructural se basa en tres axiomas:

- La vida psíquica de un individuo no es exclusivamente un proceso interno. El individuo influye sobre su contexto y es influido por éste mediante secuencias repetidas de interacción.

- Las modificaciones en la estructura de un sistema contribuyen a la producción de cambios en los comportamientos y consecuentemente en los procesos psíquicos internos de los miembros de ese sistema.

- Cuando se trabaja con un individuo o con su familia, su comportamiento se incluye en ese contexto socio-cultural.

Objetivos del enfoque estructural.

El objetivo prioritario del enfoque estructural consiste en cambiar la estructura presente en el sistema basándose en algunas de las propiedades de los sistemas:

- Una transformación de su estructura permitirá al menos alguna posibilidad de cambio (Retroalimentación Positiva).

- El sistema familiar está organizado sobre la base del apoyo, regulación, alimentación y socialización de sus miembros.

- El sistema tiene propiedades de autoperpetuación (Retroalimentación Negativa). Por lo tanto, los procesos de cambio iniciados se mantendrán incluso en ausencia del terapeuta o estimulo que los provoca, por los mecanismos de autorregulación del sistema.

Funciones del sistema familiar.

Las funciones de la familias sirven a dos objetivos: Uno interno (básicamente la protección psicosocial de sus miembros), y otro externo (la acomodación a una cultura y su transmisión).Dentro de un marco cultural determinado, la familia imprime a sus miembros un sentimiento de identidad independiente. En los procesos precoces de socialización, las familias moldean el comportamiento del niño y fomentan su sentido de pertenencia al sistema. El sentido de separación y de individuación, se logra a través de la participación de sus miembros en diferentes subsistemas familiares, así como a través de la participación en sistemas extrafamiliares.

La familia como sistema.

Un esquema basado en la concepción de la familia como un sistema que opera dentro de contextos sociales específicos, tiene tres componentes:

- La estructura de la familia es la de un sistema socio-cultural abierto en proceso de transformación.

- La familia muestra un desarrollo desplazándose a través de un cierto número de etapas vitales que exigen su reestructuración.

- La familia tiende a adaptarse a las circunstancias cambiantes de tal modo que mantenga una continuidad y fomente el crecimiento personal de cada miembro.

Una familia es un sistema que opera a través de pautas transaccionales. Las transacciones repetidas (redundancias) establecen pautas acerca de qué manera, cuándo y con quién relacionarse, y estas pautas ayudan a mantener el sistema.

Las pautas transaccionales son mantenidas a través de reglas universales que gobiernan la organización familiar (Jerarquía, Poder, Limites y Complementariedad de las funciones). Y de las expectativas mutuas de los diversos miembros de la familia, el origen de dichas expectativas se encuentra en las negociaciones implícitas y explícitas realizadas por los miembros desde el inicio de su relación.

De este modo el sistema se mantiene a sí mismo. Ofrece resistencias al cambio más allá de cierto nivel y conserva las pautas transaccionales preferidas durante tanto tiempo como le es posible. También en el interior del sistema existen pautas alternativas. Cuando existen situaciones de desequilibrio del sistema, es habitual que los miembros consideren que otros miembros no cumplen con sus obligaciones, apareciendo entonces requerimientos a la lealtad familiar y maniobras de inducción de culpabilidad.

Los sistemas se diferencian a la hora de desempeñar sus funciones a través de subsistemas. Cada individuo puede pertenecer a diferentes subsistemas en los que posee diferentes niveles de poder y en los que puede aprender habilidades diferenciadas.

Los límites en un subsistema están constituidos por las reglas que definen quienes participan y de qué manera. Para el adecuado funcionamiento familiar, los límites de los subsistemas deben ser claros. Deben estar definidos con suficiente precisión como para permitir a sus miembros tanto su propio crecimiento personal como el desarrollo de sus funciones sin interferencias, y a la vez permitir el contacto entre ellos.

Los límites son considerados dentro de un continuum cuyos polos serían las familias desligadas (cuyos límites son inadecuadamente rígidos), y las familias aglutinadas (cuyos límites son inadecuadamente difusos).

En las familias o subsistemas aglutinados el exaltado sentido de pertenencia de sus miembros les exige un importante abandono de su autonomía personal.

Los miembros de subsistemas o familias desligadas por contra, pueden funcionar en forma autónoma, pero poseen un desproporcionado sentido de independencia y carecen de sentimientos de lealtad y pertenencia, así como de la capacidad de interdependencia y de requerir ayuda cuando la necesitan.

Los subsistemas familiares.

El subsistema conyugal se constituye cuando dos adultos se unen con la intención expresa de constituir una familia. La pareja debe desarrollar pautas de complementariedad que permitan a cada uno ceder sin sentirse vencido, y aceptación de la mutua interdependencia. Pero la pareja también puede estimularse mutuamente los rasgos negativos: descalificando a la pareja, estableciendo pautas de tipo dependiente-protector, victima-verdugo etc.

Cuando nace el primer hijo se alcanza un nuevo nivel familiar: el subsistema parental. Se debe, entonces, trazar un límite que permita el acceso del niño a ambos cónyuges y al mismo tiempo, que lo excluya de las relaciones conyugales. A medida que el niño crece, sus requerimientos para el desarrollo de la autonomía y de la orientación, imponen demandas al subsistema parental que debe modificarse para satisfacerlas.

La autoridad incuestionada que caracterizó en algún momento al modelo patriarcal ha desaparecido y fue reemplazada por el concepto de una autoridad flexible y racional. En este sentido, se espera de los padres que comprendan las necesidades del desarrollo de sus hijos, y que expliquen las reglas que imponen.

En cualquier caso, el funcionamiento eficaz de la familia requiere que padres e hijos acepten el hecho, de que el uso diferenciado de autoridad constituye una característica necesaria del subsistema parental. La tarea básica del terapeuta, consistirá pues, en asistir a los subsistemas para que negocien y se acomoden mutuamente.

En el subsistema fraterno los niños aprenden a negociar, cooperar, competir. Aprenden a lograr amigos y aliados, a salvar la apariencia cuando ceden, y a lograr reconocimiento por sus habilidades. La significación del subsistema fraterno se hace evidente en caso de su ausencia. Los niños sin hermanos desarrollan pautas precoces de acomodación al mundo adulto, que pueden manifestarse en un desarrollo precoz, además pueden mostrar dificultades para el desarrollo de la autonomía, y de la capacidad de compartir, cooperar o competir.

La familia se encuentra sometida a presiones internas originadas por la evolución de sus miembros y subsistemas, y a la presión externa originada por los requerimientos de acomodación de los sistemas socio-culturales significativos. La respuesta a estas presiones exige una transformación constante de la posición de los miembros en sus relaciones mutuas, para que puedan crecer mientras el sistema familiar mantiene su continuidad.
En las familias corrientes, el terapeuta confía en la motivación de la propia familia como el camino para la transformación. En las familias patológicas, el terapeuta debe convertirse en actor del drama familiar, incorporándose a las coaliciones existentes para modificar el sistema.

Fuentes del estrés familiar.

El contacto de un miembro o de toda la familia con fuerzas extra-familiares. En este caso, los objetivos terapéuticos se dirigirán a la interacción de ese miembro con el agente que lo afectó, si la familia hubiera realizado cambios adaptativos para ayudarle, o dirigirse al propio sistema familiar si no ha realizado los cambios necesarios.

En los momentos transicionales de la familia. Los problemas de transición pueden originarse por la evolución de los miembros y por cambios en la composición del sistema. Uno de los desencadenantes más habituales es el comienzo de la adolescencia de los hijos/as. En este caso, el objetivo será la renegociación de las relaciones padres/hijos y una mayor autonomía respecto al subsistema fraterno. También la disminución o incremento de un miembro en la familia produce stress y necesidad de renegociación en el sistema. Referente a la idiosincrasia de la familia.

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3 Responses

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